domingo, 27 de diciembre de 2015

La última nota de Dominga

Dominga Santos tiene sesenta y dos años, y es oriunda de un pueblito de Jujuy. Vive en Pompeya, un barrio obrero del sur de la ciudad de Buenos Aires, y se gana la vida limpiando casas por hora. Desde que trabaja para mí (2011), nos vimos poco, pero hablamos mucho, sobre todo a través de notas que ella escribe sin faltas de ortografía y que yo guardo bien guardadas porque pienso que algún día me servirán para algo. “Señorita Soledad escribe, por ejemplo, le compré la rejilla, acá le dejo el vuelto, $2. Gracias por las galletitas. Espero que esté bien de los ojos, Dominga”. Más de una vez, me recordó a Mary Sánchez, el entrañable personaje de Truman Capote en “Un día de trabajo”, aunque nunca me la imaginé fumando puchos de marihuana, como hace Mary, ni bailando al ritmo de una música estruendosa, en casa de un cliente. La semana pasada me dejó este texto, el último del año. ¡Gracias, Dominga!

jueves, 5 de noviembre de 2015

El maestro que nadie conoce




Una crónica sobre el maestro pizzero que nadie conoce, pero que a todos alimenta. Desde el 30 de octubre, el texto completo en la edición online de la revista Letras Libres.

sábado, 16 de mayo de 2015

Personajes del fútbol brasileño



Textos del libro O BERRO IMPRESSO DAS MANCHETES del escritor brasileño Nelson Rodrigues, que traduje del portugués al español para el número 120 de la revista Etiqueta Negra.

martes, 5 de mayo de 2015

La orquesta impensada



Cateura, una localidad formada al abrigo del mayor vertedero de Asunción, ha ido adquiriendo renombre en los últimos años gracias a la Orquesta de Instrumentos Reciclados. Esta es la historia de cómo una iniciativa para integrar a niños y jóvenes de zonas marginales de Paraguay terminó por llamar la atención internacional. Y del día en que recibieron una invitación de Metallica para que se fueran de gira con ellos.

(Reportaje publicado en el número de abril de la revista Letras Libres

jueves, 16 de abril de 2015

El teatro derriba muros

Ni Maximiliano ni el resto de sus compañeros se sienten ya intimidados. Dejó de ser así el día en que la conocieron a Busquiazo, se entusiasmaron con el guión y se animaron a actuar. De modo que ahora, dos de la tarde, Maximiliano vestido rosa, zapatos de tacón, pelo negro y largo sale a escena.
—Esta obra de teatro está por comenzar dice, estirando la frase. Y pasea, lenta, la vista por la platea.
Hay risas, aplausos, movimiento de actores. Y el grupo entero, en semicírculo ya, grita a coro “Negros tenían que ser”.
Son ellos.
Integrantes de una compañía de teatro.
Reclusos todos del CRD.
Los mismos que alguna vez robaron o mataron y explican los motivos del delito con un argumento que los libera y, a la vez, los iguala: consumir, seguir consumiendo.
Psicofármacos, pasta base, marihuana.
Ellos.
Quince hombres de vidas cortas y prontuarios largos.
Sobre lo que el destino les depara, nadie sabe.

(Fragmento del texto publicado en la revista FronteraD, "El teatro derriba muros en el penal argentino de Ezeiza")

jueves, 12 de febrero de 2015

Ricardo Péculo. Faccia da funerale


                                                                                                     Foto: Mariana Araujo


Bajo el título “Ricardo Péculo. Faccia da funerale. La revista italiana Internazionale publicó, en su número 1078 (21/ 27 de noviembre de 2014), mi reportaje “El hombre del ataúd”.

Acá, un fragmento del texto publicado en la revista Letras Libres.

"Es una tarde de abril y estoy sentada frente a Ricardo Péculo —barba candado, pulóver clásico color arena, pañuelo al cuello— en el bar de un hotel céntrico de Buenos Aires. Mientras se presenta —tanatólogo, especialista en ritos funerarios, docente— me detengo en su voz y pienso que en la voz cavernosa y circunspecta de Péculo hay algo de café, tabaco, noche.
Nos reunimos esta tarde para hablar de la muerte.
—Porque de la muerte —dirá él enseguida— uno tiene que hablar. La gente, lógico, no habla, no organiza, no planifica, y después viene y te dice cualquier cosa, que él quería, por ejemplo, que lo cremen y lo tiren a los marranos"